Retorno, queridos amigos. Ya pasó, ya pasó. Se acabó la tormenta y todo tiene que volver a su debido lugar.
Volvieron las ruedas a los caminos.
Ayer, como ya hacía un laaaargo mes que la adrenalina no purgaba mi sucio y pecador cuerpo, de vuelta de una suave ruta, decidí tirarme en la bajada al hogar y esperar en su término. No era una bajada espectacular, pero bueno, sirvió para espabilar un poco. Tengo que decir que un tramo sí tenía su dificultad (muy relativa), porque estaba anegado completamente y la piedra estaba mojada. Nada que le importase a Specialized.
Así que me tiré desde una bajada cerca de Mesoiro hasta Castro de Elviña, hogar espirutual de este humilde hilador de vacías palabras. Es decir, mucho asfalto. Es lo que había, y tenía que disfrutarlo. Me puse al Jagger en los oídos, y all down the line.
Es conocida mi aversión y odio por la carretera. E sucia, desagradecida y anodina. Así que como buen reivindicador del espacio ciclista propio, me metí por la acera. Claro, domingo por la mañana. Mesoiro. Niños, niñas y otras alimañas en compañía de sus jóvenes y esperanzados padres. Y un loco en una bici morada. "Oh, Señor, aparta de mí este cáliz". Y todos los brazos rodearon a los pequeños y sucios cuerpos de sus hijos al entrar yo en su campo de visión saltando cosas (pequeñas).
Abnegados padres, YO tengo el control. YO fluyo con mi montura, existan niños o no en mi camino. YO sé lo que tengo que hacer, y como NO atropellarlos. Que no cunda el pánico! Maldita sea! No soy una bomba H! Cuánto más los abrazais, más estúpidos los volveis! Más estúpidos! LIBERTAD!
Pero nada, cesó la actividad en el campo de juegos. Censura de movimientos.
Miedo a la bici y al ciclista. Malditos proyectos de burgueses, no sabéis, desdichados, lo que yo estaba sintiendo. Ni vuestro miserable hijo, que se volvió miserable al traerlo a este miserable mundo, os lo daría.
NI VUESTRO MISERABLE HIJO.
Y para más escarnio, os diré una cosa, novatas familias ancladas en el conformismo del ladrillo, mi bici, que me da tanta alegría, no se defeca encima con una sonrisa que delata su malicia. Sois capaces de decir lo mismo de vuestras pequeñas bendiciones? Yo creo que NO.
lunes, 16 de febrero de 2009
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1 comentario:
necora .afloxa as cinchas do teu casco,que che expremen os teus tocados miolos
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