domingo, 29 de marzo de 2009

La tarde del domingo. Impresiones del ciclista anónimo.

Leves martilleos musicales marcan el ritmo.
Pequeños clics metálicos en la hebilla de mi Camelbak.
Somos tres metales. Aluminio, bronce y estaño, girando entre el sol
y la fauna del firmamento.
Cuelgas en sano ejemplo de mi cuerpo. Me vigilas
en la espesura herida de oros translúcidos.
No hay miedo. Es sólo cuestión de control y concentración.
No hay miedo.
Es dejarse llevar entre las fuerzas.
El elefante cayó del ratón y ató la cobra a su cintura. Con tranquilidad y sabiduría.
Para llevarla cerca y que no volviese a ocurrir.
Las escamas acaracian su piel en su
temple.
Sólo es ese gesto. Atarse la causa. Vivir con la causa. Ser uno con la causa. No hay nada más.
Ser compañero en humilde camino.
Y eso es lo que me enseñaste.
Y eso es lo que yo te enseño.

Vaciar la Sugestión.

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